Cotización MEI: el cálculo y el impacto en la nómina en 2024

Cotización MEI: el cálculo y el impacto en la nómina en 2024

La cotización MEI en la nómina de este año no se esconde: ¿la ha visto? Da igual cuánto tiempo se pase ignorando esas líneas pequeñas que restan del sueldo; llega un momento en el que el ojo se acostumbra a buscar respuestas. Ahí está, inofensiva de lejos, pero con historia detrás. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional no llega por casualidad ni por capricho. Las voces que llevan años repitiendo «¿serán suficientes las pensiones dentro de veinte años?» no han hablado en vano. Leyes nuevas, cambios y ultimátums: toca sumar entre todos, mes a mes, céntimo a céntimo, para que llegue el día de la jubilación… y el sistema pueda con el peso. No hay magia: el equilibrio exige reglas claras, y el MEI viene a dejarlo grabado.

El Mecanismo de Equidad Intergeneracional: ¿por qué tanto revuelo?

Sobran motivos para que la gente revise la nómina con recelo. A la vez, hay quienes ni recuerdan qué significa «MEI» hasta que la cifra aparece, y de pronto todo el mundo opina. Los debates en la barra del bar, las charlas informales en la oficina, los hilos infinitos en internet… ¿de verdad hace falta una cotización más?

¿Qué es el MEI, exactamente, y qué papel desempeña?

Si se busca una explicación sencilla: el MEI suma un porcentaje (muy concreto) para engordar la caja común de las pensiones. Dicho de otro modo, es la aportación extra pensada para que, cuando la población envejece, no falten recursos. No se trata de un invento de la noche a la mañana: el «Real Decreto-Ley 1/2025» lo respalda y se va afinando con nuevas órdenes, como la PJC/178/2025. Detrás del tecnicismo, hay una idea: la transparencia. Nada de parches, ni de soluciones improvisadas. La Seguridad Social pide ayuda a largo plazo, y no cualquiera: ayuda de todos, regular, pacientemente sumada. Con cada español que se hace mayor, la presión se intensifica. ¿Habrá suficiente para todos dentro de veinte años? Nadie lo sabe, pero se mueve ficha.

¿Quién mueve los hilos y hasta cuándo?

El MEI arrancó oficialmente el 1 de enero de 2023 —lo de «ya veremos» queda en el pasado— y desde entonces, cada año suma un poco más. La fecha marcada, 2032, queda en el horizonte. La Tesorería General de la Seguridad Social vigila, sindicatos debaten, asesores laborales recogen dudas y resuelven mitos. Las leyes lo pintan fácil, las nóminas lo complican. ¿Le suena la pregunta «¿Y esto de qué es?» tras ver una resta nueva en el sueldo?

El cálculo del MEI en la nómina de 2024: ¿cuánto, cómo y quién paga?

Seguro que más de uno ha intentado hacer cuentas entre susurros en el metro o la cola del super. El MEI parece poco al mes, pero ¿qué pasa cuando se multiplica por millones de nóminas? Y entre las dudas, el descubrimiento: los porcentajes cambian según el papel que se juega en el tablero laboral.

Porcentajes, base de cotización y reparto real

Todo empieza por la base: en 2024, el MEI se aplica sobre la base de cotización de contingencias comunes. Aquí, la cifra resuena entre los más minuciosos: el 0,70 % es la clave en el cálculo. Nada de márgenes de error. Ahora, el reparto. La empresa asume parte, la persona asalariada solo una pizca. Quien batalla como autónomo carga con todo. Nada se deja al azar: el destino es agrandar esa hucha colectiva, que, si se piensa fríamente, recuerda a las pequeñas alcancías de la infancia, donde cada moneda cuenta. Revisar la nómina y reconocer el origen de la resta: el hábito salva de más de una sorpresa.

Reparto concreto: ¿cómo se distribuye la carga?

En la práctica, el reparto no es equitativo. En 2024, el 0,58 % va a cargo de la empresa y apenas el 0,12 % lo descuenta el trabajador asalariado. ¿Y los autónomos? Ellos se encargan del 0,70 % entero. ¿Y quienes andan perdidos entre porcentajes? Nada tan práctico como una tabla para ver la evolución año tras año y no perder el norte:

Evolución anual del porcentaje MEI y reparto
Año Total MEI Aportación empresa Aportación trabajador Aportación autónomos
2023 0,60% 0,50% 0,10% 0,60%
2024 0,70% 0,58% 0,12% 0,70%
2025 0,80% 0,66% 0,14% 0,80%

¿Y si se mira con ejemplos sencillos?

A veces la teoría confunde, pero la realidad de los números, no. Se ve claro con un caso: una persona con una base de 2000 euros pierde 2,40 por el MEI cada mes. La empresa pone 11,60. En total, 14 euros al fondo común. Para quienes van por libre, con una base de 1300 euros, son 9,10 euros enteritos al mes. Si parece poco, multiplique por todos los trabajadores del país, y la cosa toma proporciones bíblicas.

Ejemplo de cálculo MEI en nómina
Perfil Base de cotización MEI total Descuento trabajador Descuento empresa Descuento autónomo
Trabajador 2000 euros 14 euros 2,40 euros 11,60 euros
Autónomo 1300 euros 9,10 euros 9,10 euros

¿Cómo se siente realmente el impacto?

Hay quien ni lo nota y quien lo vive como una pequeña traición mensual. La resta se palpa: unos euros menos, un recordatorio de que nada es inamovible. La empresa que suma el gasto por decenas de empleados, el autónomo que revisa y suspira. La ruta marcada: cada año sube un poco más. ¿Susto o sorpresa? Depende de lo informado que se encuentre uno cuando revise la nómina.

¿Qué preguntas siguen girando alrededor del MEI?

Vale, la teoría, los números y la práctica. Pero ¿y las dudas? Las preguntas no dejan de aparecer y, de hecho, algunas forman parte de todo café laboral.

¿Se aplica igual para todo el mundo?

Pues no. El MEI está en la nómina obligatoriamente, pero con diferencias. Quien trabaja para otros verá descontado un porcentaje más bajo que quien es su propio jefe. Cada colectivo carga con su propia proporción, y cada año toca revisar si la cifra ha subido. Preguntar nunca está de más. Aquí van, en resumen, esas dudas que no se despegan del MEI:

  • ¿Por qué aparece el MEI de repente en la nómina?
  • ¿Se descuenta igual para empresas y para autónomos?
  • ¿Seguirá creciendo el porcentaje año tras año?

¿Qué conviene tener en cuenta para no tropezar?

Las empresas deben reflejar con claridad el MEI en la nómina e informar de cualquier modificación. Conviene no confiarse: toca revisar, consultar fuentes fiables y, cuando la cosa chirría, preguntar. Gráficos, informes, cuadros: todo suma para no perder el control y evitar cruzar el umbral del «no entiendo nada».

MEI sin misterios: ¿dónde buscar más información?

Seamos sinceros, un vistazo rápido en internet o una conversación con un experto pueden ahorrarle algún quebradero de cabeza.

¿Qué recursos merece la pena consultar?

Las respuestas oficiales y los cálculos más precisos se encuentran en la propia Seguridad Social. Sindicatos, consultoras, asociaciones profesionales recolectan simuladores, crean guías y vuelven sobre la reforma cada vez que hay cambio de cifras. Si ver el MEI en la nómina inquieta, hay foros, guías, e incluso calculadoras digitales que ofrecen claridad. Tiene algo de obsesivo, pero quien teme sorpresas y revisa, suele dormir más tranquilo.

¿Hay que estar pendiente de cada cambio?

La vigilancia premia al que no se fía. El boletín mensual, un buen newsletter o la consulta a un experto de confianza, ¡salvan de sustos! El MEI no se va de vacaciones: cada cambio se cuela en la nómina sin avisar. El que mira con lupa la cuota de autónomo o repasa la nómina antes de gastarla en el súper se lleva la tranquilidad. ¿No es así como merece gestionarse el propio trabajo?

Aclaraciones

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¿Qué es la cotización MEI?

Aparece de repente en la nómina como quien no quiere la cosa: la cotización MEI. ¿Y eso qué es? El MEI, o Mecanismo de Equidad Intergeneracional, es una cotización adicional, pegadiza, inevitable y hasta un poco invisible… hasta que alguien se fija bien en los números y descubre que desde hace poco todos (empleados, empresas) están poniendo su granito de arena extra. Nada de ciencia ficción: se trata de un pequeño aporte, tejido con hilo fino, para reforzar la sostenibilidad del sistema público de pensiones. El MEI llega con la idea de que, en el futuro, cuando toque jubilarse, el colchón no sea tan fino (ni tan tembloroso) como a veces parece. Salvar el futuro a base de céntimos, sí. Y quien no lo ve, que mire bien la nómina: ahí está el MEI, jugando su partido callado.

¿Cuánto es el MEI para 2025?

Parece la típica pregunta de bar: ¿Cuánto se paga por el MEI en 2025? Aquí no hay misterio, sino cifras que crecen, como las plantas de interior cuando menos se mira. Siguiendo el ritmo que trae desde hace unos años, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional irá sumando una pizca cada año… En 2025, la cotización MEI añadirá un 0,8 por ciento mensual al salario de cada persona trabajadora. Casi nada al ojo distraído, pero ahí va, subiendo punto a punto, como quien pone ladrillos pequeños en una casa grande. El sistema público de pensiones pide ayuda silenciosa, y el MEI responde; cada mes, cada nómina, como el tic-tac de un reloj que no se detiene.

¿Quién cotiza por el MEI?

Aquí no hay escapatoria: el MEI, ese Mecanismo de Equidad Intergeneracional que aparece camuflado en la nómina, lo pagan entre empresas y personas trabajadoras. Así, sin secretos. En 2026, la cotización MEI suma un 0,9 por ciento al salario, pero no se reparte a partes iguales: el peso más gordo, un 0,75 por ciento, lo asume la empresa; los trabajadores ponen el resto, ese discreto 0,15 por ciento. Todo para engordar un fondo común que sostiene las pensiones de mañana. Quien se pregunta quién paga: todos, juntos, uno y otro. El MEI une, suma y —aunque a veces no se note— deja huella en cada nómina.

¿Qué es el MEI y cómo afecta a la nómina en 2026?

El MEI juega al escondite en la nómina, pero en 2026 será imposible no notarlo: sube su porcentaje año tras año, como quien pone la alarma siempre 10 minutos antes. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional, esa cotización adicional, alcanzará el 0,9 por ciento. ¿Y después? Todavía subirá más: el techo esperado se sitúa en 2029 con un 1,2 por ciento. Esta cotización MEI no es solo un número más: es el reflejo de cómo se intenta salvar el futuro de las pensiones a base de céntimos y solidaridad obligatoria, repartiendo el esfuerzo entre empresas y trabajadores, día a día, nómina a nómina. El MEI no pregunta si se quiere: simplemente, se queda.